Por si algún día
alguien de mi empresa, o a algún cliente latinoamericano llega a este blog no
diré para qué empresa trabajo y tampoco daré pistas ni nombres, la mayoría de
vosotros lo sabéis y con eso basta.
Por fin voy a
cumplir de verdad uno de los puntos de los que hablo en mi curriculum,
capacidad para trabajar en entornos multiculturales. Es la primera vez que me
enfrento a un entorno laboral en el que no hay ningún occidental, de hecho es
la primera vez que no trabajo con ningún español o castellano parlante. Diréis:
“Genial para tu inglés”. Pues la verdad es que no por dos razones. Una porque me
relaciono poco, y dos porque en la mayoría de los casos trabajo con Latino
América o con papeles en castellano o traduciendo. En fin, que me desvío, las
secretarias son en su mayoría filipinas, la gente de ventas senior y los jefes
son de Oriente Medio, el superjefe es libanés, y el resto muchos muchos
hindúes. Supongo que cada uno de los
grupos se merece su post aparte, pero estudiaremos a los principales actores en
este.
K no me lo ha
puesto nada fácil, pero creo que al final me la he ganado. Tras un par de
emails incendiarios y muchas muchas lágrimas por mi parte, no delante de ella,
eso nunca, y muchísima ironía que no es capaz de captar la mayoría de las
veces, ahora es más una ayuda que una piedra en el camino. K es la secretaria
ejecutiva de la empresa, y la que más controla de todo, pero tiene un carácter
especial.
Luego tenemos al
jefe (no superjefe, mi jefe inmediato y socio de la empresa) que es de Iraq. No
nos entendemos. La comunicación tiene fallos importantes entre ambos. Nunca sé
si hago algo en el momento preciso, de hecho la mayoría de las veces tengo la
sensación de llegar pronto o tarde. Si voy con un problema se lo quita de
encima, pero si se entera después de algo que he solucionado por mi cuenta
debería habérselo comentado. Gente que he conocido aquí me ha comentado que
tratar con iraquíes es complicado, supongo que lo mismo pensarán ellos de los
españoles ¿no? Son un poco los alemanes de Oriente Medio, cuadriculados y se
empeñan en meterse en otros países, pero, por suerte o por desgracia, no tienen
la capacidad de Alemania en Europa, ese papel yo se lo asignaría a Arabia
Saudita. Pero vuelvo a desviarme. Viaja mucho y casi nunca está, pero sus
emails a deshoras son trending topic.
Superjefe es ese
ente inaccesible pero omnipotente. Es la única firma que sirve para TODO en la
empresa, y cuando digo TODO es TODO, desde nóminas a envíos a clientes pasando
por servicios de toda clase que necesite la empresa. Es decir, necesitamos un
paquete de folios más pues hay que esperar a que superjefe vuelva de viaje o
salga de reuniones o lo que sea que esté haciendo para que firme. Como
anécdota: Se supone que la empresa se encargaba de mi casa, una de tantas cosas
en las que he pecado por confiada y por no ser pesada. En fin, el caso es que
al final lo que tenía era una parte de mi sueldo destinada a la vivienda, y
cómo suelen hacer en este país la empresa ha adelantado todos los cheques de un
año para mi casa (en otro post explicaré cómo va lo de la vivienda en el
desierto). Cómo no vivo en Dubai, si no en el emirato que es su hermano pobre,
Sharjah, la ley aquí es diferente para la vivienda. El caso es que necesitaba
la firma del superjefe no sólo en los cheques si no en el alquiler de mi
apartamento. Desde que me decidí por mi super apartamento, un domingo, hasta
que conseguí tener todas las firmas que necesitaba pasaron ¡2 SEMANAS! En su
defensa diré que todo el mundo dice que es muy agradable y en la foto de su
pasaporte parece majetón. Aún no le conozco en persona.
Y luego tenemos
al jefe de logística, un hindú super agradable al que si le pides las cosas con
una sonrisa o llena de lágrimas te atiende con una capacidad que no había visto
en ninguno de sus compatriotas hasta ahora. Suele ser mi última opción cuando
nadie me hace caso, ¿por qué? os preguntaréis, pues porque soy tonta, que estoy
segura de que él me solucionaría todo enseguida, pero bueno, en ocasiones
parezco rubia y nueva.
Ya seguiré
presentando a mis compis de curro, que tenemos de todo, de todos modos me he
dado cuenta de que los entornos oficineros son iguales independientemente de la
cultura: tienes al pobre que es alcalde la zona amigos que suspira porque una
de las niñas le diga algo; tienes a la estupenda de la muerte que la pobre mete
mucho la pata, pero que en este caso es un encanto; tienes a la seria y
profesional, tienes a la hija de la grandísima p…, el jefe capullo, el jefe
simpaticón…
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