jueves, 11 de julio de 2013

3 meses y 9 días después

Ya lo sé, ya lo sé, soy un completo y absoluto desastre. Pero en mi defensa diré que han sido de los peores meses de mi vida, y para qué ir de maripenas y preocupar al entorno, que para eso ya está la familia y mi chico, ¡Qué pobres! La que les ha caído conmigo… Además supongo que tampoco quería reflejar en el blog la parte mala de la experiencia, y para ser sinceros del todo, lo que me apetecía era descansar, estar metida en la cama con el edredón hasta la cabeza y despertarme volviendo a tener como unos 8 años.
En fin, en estos meses me ha pasado de todo, pero por fin puedo decir que empiezo a ver las cosas con perspectiva, ya no me hace todo llorar y he recuperado en parte mi sentido del humor. Supongo que estoy a mitad de camino, de dónde sea que me va a llevar esto.
Que hayan sido tan malos es en gran medida culpa mía por la actitud con la que me he ido enfrentando a las cosas, y en parte por cómo ha ido saliendo todo. Es verdad que no siempre, por no decir casi nunca, salen todo como esperamos, planeamos o buscamos. En mi caso este año ha estado cargado de demasiadas experiencias y todas a la vez, como no podía ser de otro modo. Espero que este Ramadán, además de para descansar y escribir en el blog, me sirva para aclarar mi mente, mi corazón y mis prioridades, y empezar a actuar de modo consecuente, porque la realidad es que no soy feliz, y lo tengo todo para serlo, así que algo no estoy haciendo bien.

Y para dejar pensamientos profundos a parte voy a ver si os voy poniendo al día de lo que ha ido sucediendo por el desierto en estos meses, que por suerte he ido tomando notas…

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