Hoy ha sido un día duro... Pero lo prometido es deuda y quiero actualizar el blog a menudo, o todo lo a menudo que me permita mi vida dubaití.
Ha sido un día duro porque teniendo en cuenta que hoy era sábado y se supone que no se trabaja nos hemos levantado a las 7 y algo para ir a otro emirato (Ras Al Khaimah) a conocer a un nuevo cliente. Quizás no hubiera sido tan duro si anoche no me hubiera acostado a las mil y monas después de mi primera noche de salsa, mi primera visita por equivocación a la Palmera, que comentaré en entradas posteriores (prometido), y además después no me hubiese quedado hablando con mi señora madre.
En fin, pero lo realmente interesante es que hoy ha sido la primera vez que hemos tenido que coger un taxi desde que yo estoy aquí. Después de ir a RAK, conocer al cliente, volver, comer una comida árabe deliciosa, pero que llenaba de muerte, tener una seria discusión con un posible... socio por llamarlo de algún modo, y que nos llevaran hasta el Dubai Mall (para que lo sepáis el centro comercial más grande del mundo), teníamos que coger un taxi para ir a ver a otro cliente. Teníamos un cuerpo de jota que pa' qué, mareadas, llenas de comida y con todos nuestros trastos (portátiles, catálogos, etc.)...
En fin, llegamos a la entrada principal del mall, y dejan un taxi libre, nos montamos, nos dan las buenas tardes, Karo comienza a darle indicaciones para ir a dónde debíamos ir, y resulta que el taxista se empieza a poner nervioso y nos dice que tenemos que bajarnos, nos señala a un tipo que tenía pinta de barrendero, diciéndonos que ese hombre (pequeñito y con un chaleco fosforito) pertenece a un cuerpo llamado RAT que vigila a los taxistas y que no puede recogernos allí, que esa no es la zona de recogida de personas, que le pueden poner una multa y devolverle a su país y que debemos bajar del taxi inmediatamente. No sabíamos si enfadarnos o echarnos a llorar... Bueno, con nuestros trastos nos hemos ido de allí, pensando si el taxista se había quedado con nosotras, si había una cámara oculta o si realmente son así en estas tierras lejanas. Considerando que la respuesta correcta es la c, nos alejamos hacia la zona en la que supuestamente se cogen los taxis. No había nadie, ni zona de taxis, ni tiendas, nada. Un parking inmenso y nosotras en medio de la nada. Por fin aparece un taxista que se debe fijar en mi cara suplicante y me pregunta por señas si necesitamos taxi. Sonriente, afirmo con la cabeza, y me acerco. Veo un hombre muy negro, y tan grande que apenas puede ir erguido conduciendo, diciendo "Yes, madame" (frase para todo, que a veces pronuncian con cierto rencor y que significa: "Voy a atenderla porque es mi obligación, pero voy a hacer lo que me de la gana hasta que consiga hacerle perder la paciencia"). Karo le da las indicaciones y salimos hacia la zona en la que tiene la tienda el cliente.
Haré un pequeño inciso llegados a este punto: la conducción en Dubai es caótica, pero no es debido a que haya muchos coches (que los hay) o a que la ciudad sea grande (que lo es), si no a que no existen las direcciones como las conocemos, a saber: nombre de la calle y número. Aquí cuando vas a visitar a alguien te indica la salida de la Seikh Zayed (la carretera principal) que debes coger, que centro comercial te pilla más cerca y a partir de ahí las indicaciones comienzan a ser vagas, del tipo: "en el segundo semáforo haces un giro en U, para coger la primera a la derecha, encontrarás un edificio blanco con cristales azules que deberás dejar a tu izquierda, para entonces encontrarte con una torre de apartamentos a medio hacer, pues, tras una serie de farolas, tengo mi tienda."
Así que montarte en un taxi supone toda una aventura, porque:
1. No sabes como dar la dirección y
2. Los taxistas cuentan con una semana de adiestramiento que os puedo asegurar no sirve de nada. Yo llevo dos semanas aquí y he tenido que coger el coche varias veces, siempre bajo la atenta mirada de Karo y aún no sé manejarme del todo.
Siguiendo con el post, estábamos montadas en el taxi con el negro gigante que afirma que sabe llegar perfectamente al segundo lugar de referencia (recordemos: salida de Seikh Zayed y mall más cercano), nos saca de Dubai a mitad del desierto, volvemos a terreno conocido, en esto que se pone a hablar por el móvil (totalmente prohibido) en árabe, conecta el manos libres y se pone a dar gritos y a reírse a carcajadas. En el mismo preciso momento un cliente llama a Karolina, ésta se despista, y el negro gigante se equivoca de salida. Bueno, tras la consabida bronca, y varios intentos hemos conseguido llegar sanas y salvas a nuestro destino, por supuesto Karo actuando como GPS, lo que me hace preguntarme: ¿qué haré cuando tenga que ir sola a visitar a un cliente y tenga que ir en taxi? ¿apuntarme las direcciones vagas en un post-it y pasárselo al taxista? Recordemos que las indicaciones las dan en inglés y la mayoría de los clientes no son angloparlantes (acento hindú, o egipcio, o sirio, o incluso, en un sumum de alegría infinita, un local que apenas hable inglés)... Recordemos que yo tampoco soy angloparlante, y si entiendo lo que me da la gana en español, podéis imaginaros lo que puedo entender en inglés... En fin de ahí que el título del post tenga un uno en números romanos, me da en la nariz que tendré más aventuras en un taxi...