Acabo de volver del que se supone será el último de mis viajes durante mi etapa aquí en Dubai, mi viaje a Omán. ¿Por qué ha sido importante? Aparte de porque ha sido el último, porque ha sido el primero en el que he ido yo solita a enfrentarme a esas fieras corrupias que son los clientes. El día uno de marzo escribí lo siguiente mientras me comía un bocadillo en el Costa Café de la terminal 2 del aeropuerto internacional de Dubai:
"Estoy de nuevo en la T2 del aeropuerto de Dubai, esperando embarcar en el vuelo que me llevará a mi primer viaje de negocios sola.Cómo le he dicho a Karo: jamás le perdonaré que me haya dejado sola en este viaje, y jamás le agradeceré lo suficiente que me haya obligado a hacerlo. De otro modo es posible que nunca me hubiera atrevido a hacerlo. Es un viaje con un grado de complicación al que creo que llego preparada, ante él que no puedo evitar sentirme nerviosa. Sé que una vez superada la prueba miraré hacía atrás y analizaré, y no podré evitar salir mal parada, porque aunque sigo trabajando en ello, aún no me quiero tanto. Siempre hay algo que debería haber sabido o haber dicho en un determinado momento. Pero aún así lo habré superado, y espero y deseo que sea el primero de muchos viajes en solitario en los que, tal vez con el tiempo, llegue a estar tan ocupada o llegue a gustarme tanto mi trabajo que estaré como casi todos los solitarios trajeados que me rodean en esta cafetería: o bien hablando por el móvil, o bien ultimando detalles de mi próxima reunión en mi portátil... Deseadme suerte, y si en un futuro me oís quejarme de mis viajes, recordadme estas palabras..."
La realidad es que no he salido tan mal parada como pensaba, de hecho estoy realmente orgullosa de mi misma. Hoy estoy bastante cansada y todo lo que tenía que hacer se ha ido un poco al traste, me duele la cabeza y el estómago, así que el día lo he pasado casi completamente en la cama. Ni exposición de barcos, ni compra semanal, ni fiesta con el resto de españoles. Además llevo todo el día como de mala leche, pensando que me queda muy poco para volver pero que las horas del día más oscuras son las de antes de que amanezca, así que se me hará eterno... Pero me reconforta pensar en el camino recorrido, en todo lo conseguido y todo lo aprendido. Y en que en unas horas tendré de nuevo visita, esta vez de Pili, a la que estoy deseando enseñar todo. Y también como no, en que, aunque no del mismo modo que EEUU, voy a echar de menos esto, pero estoy deseando volver a casa...
"Estoy de nuevo en la T2 del aeropuerto de Dubai, esperando embarcar en el vuelo que me llevará a mi primer viaje de negocios sola.Cómo le he dicho a Karo: jamás le perdonaré que me haya dejado sola en este viaje, y jamás le agradeceré lo suficiente que me haya obligado a hacerlo. De otro modo es posible que nunca me hubiera atrevido a hacerlo. Es un viaje con un grado de complicación al que creo que llego preparada, ante él que no puedo evitar sentirme nerviosa. Sé que una vez superada la prueba miraré hacía atrás y analizaré, y no podré evitar salir mal parada, porque aunque sigo trabajando en ello, aún no me quiero tanto. Siempre hay algo que debería haber sabido o haber dicho en un determinado momento. Pero aún así lo habré superado, y espero y deseo que sea el primero de muchos viajes en solitario en los que, tal vez con el tiempo, llegue a estar tan ocupada o llegue a gustarme tanto mi trabajo que estaré como casi todos los solitarios trajeados que me rodean en esta cafetería: o bien hablando por el móvil, o bien ultimando detalles de mi próxima reunión en mi portátil... Deseadme suerte, y si en un futuro me oís quejarme de mis viajes, recordadme estas palabras..."
La realidad es que no he salido tan mal parada como pensaba, de hecho estoy realmente orgullosa de mi misma. Hoy estoy bastante cansada y todo lo que tenía que hacer se ha ido un poco al traste, me duele la cabeza y el estómago, así que el día lo he pasado casi completamente en la cama. Ni exposición de barcos, ni compra semanal, ni fiesta con el resto de españoles. Además llevo todo el día como de mala leche, pensando que me queda muy poco para volver pero que las horas del día más oscuras son las de antes de que amanezca, así que se me hará eterno... Pero me reconforta pensar en el camino recorrido, en todo lo conseguido y todo lo aprendido. Y en que en unas horas tendré de nuevo visita, esta vez de Pili, a la que estoy deseando enseñar todo. Y también como no, en que, aunque no del mismo modo que EEUU, voy a echar de menos esto, pero estoy deseando volver a casa...