domingo, 31 de octubre de 2010

Aventuras en un taxi I

Hoy ha sido un día duro... Pero lo prometido es deuda y quiero actualizar el blog a menudo, o todo lo a menudo que me permita mi vida dubaití.
Ha sido un día duro porque teniendo en cuenta que hoy era sábado y se supone que no se trabaja nos hemos levantado a las 7 y algo para ir a otro emirato (Ras Al Khaimah) a conocer a un nuevo cliente. Quizás no hubiera sido tan duro si anoche no me hubiera acostado a las mil y monas después de mi primera noche de salsa, mi primera visita por equivocación a la Palmera, que comentaré en entradas posteriores (prometido), y además después no me hubiese quedado hablando con mi señora madre.
En fin, pero lo realmente interesante es que hoy ha sido la primera vez que hemos tenido que coger un taxi desde que yo estoy aquí. Después de ir a RAK, conocer al cliente, volver, comer una comida árabe deliciosa, pero que llenaba de muerte, tener una seria discusión con un posible... socio por llamarlo de algún modo, y que nos llevaran hasta el Dubai Mall (para que lo sepáis el centro comercial más grande del mundo), teníamos que coger un taxi para ir a ver a otro cliente. Teníamos un cuerpo de jota que pa' qué, mareadas, llenas de comida y con todos nuestros trastos (portátiles, catálogos, etc.)...
En fin, llegamos a la entrada principal del mall, y dejan un taxi libre, nos montamos, nos dan las buenas tardes, Karo comienza a darle indicaciones para ir a dónde debíamos ir, y resulta que el taxista se empieza a poner nervioso y nos dice que tenemos que bajarnos, nos señala a un tipo que tenía pinta de barrendero, diciéndonos que ese hombre (pequeñito y con un chaleco fosforito) pertenece a un cuerpo llamado RAT que vigila a los taxistas y que no puede recogernos allí, que esa no es la zona de recogida de personas, que le pueden poner una multa y devolverle a su país y que debemos bajar del taxi inmediatamente. No sabíamos si enfadarnos o echarnos a llorar... Bueno, con nuestros trastos nos hemos ido de allí, pensando si el taxista se había quedado con nosotras, si había una cámara oculta o si realmente son así en estas tierras lejanas. Considerando que la respuesta correcta es la c, nos alejamos hacia la zona en la que supuestamente se cogen los taxis. No había nadie, ni zona de taxis, ni tiendas, nada. Un parking inmenso y nosotras en medio de la nada. Por fin aparece un taxista que se debe fijar en mi cara suplicante y me pregunta por señas si necesitamos taxi. Sonriente, afirmo con la cabeza, y me acerco. Veo un hombre muy negro, y tan grande que apenas puede ir erguido conduciendo, diciendo "Yes, madame" (frase para todo, que a veces pronuncian con cierto rencor y que significa: "Voy a atenderla porque es mi obligación, pero voy a hacer lo que me de la gana hasta que consiga hacerle perder la paciencia"). Karo le da las indicaciones y salimos hacia la zona en la que tiene la tienda el cliente.
Haré un pequeño inciso llegados a este punto: la conducción en Dubai es caótica, pero no es debido a que haya muchos coches (que los hay) o a que la ciudad sea grande (que lo es), si no a que no existen las direcciones como las conocemos, a saber: nombre de la calle y número. Aquí cuando vas a visitar a alguien te indica la salida de la Seikh Zayed (la carretera principal) que debes coger, que centro comercial te pilla más cerca y a partir de ahí las indicaciones comienzan a ser vagas, del tipo: "en el segundo semáforo haces un giro en U, para coger la primera a la derecha, encontrarás un edificio blanco con cristales azules que deberás dejar a tu izquierda, para entonces encontrarte con una torre de apartamentos a medio hacer, pues, tras una serie de farolas, tengo mi tienda." 
Así que montarte en un taxi supone toda una aventura, porque: 
1. No sabes como dar la dirección y 
2. Los taxistas cuentan con una semana de adiestramiento que os puedo asegurar no sirve de nada. Yo llevo dos semanas aquí y he tenido que coger el coche varias veces, siempre bajo la atenta mirada de Karo y aún no sé manejarme del todo.
Siguiendo con el post, estábamos montadas en el taxi con el negro gigante que afirma que sabe llegar perfectamente al segundo lugar de referencia (recordemos: salida de Seikh Zayed y mall más cercano), nos saca de Dubai a mitad del desierto, volvemos a terreno conocido, en esto que se pone a hablar por el móvil (totalmente prohibido) en árabe, conecta el manos libres y se pone a dar gritos y a reírse a carcajadas. En el mismo preciso momento un cliente llama a Karolina, ésta se despista, y el negro gigante se equivoca de salida. Bueno, tras la consabida bronca, y varios intentos hemos conseguido llegar sanas y salvas a nuestro destino, por supuesto Karo actuando como GPS, lo que me hace preguntarme: ¿qué haré cuando tenga que ir sola a visitar a un cliente y tenga que ir en taxi? ¿apuntarme las direcciones vagas en un post-it y pasárselo al taxista? Recordemos que las indicaciones las dan en inglés y la mayoría de los clientes no son angloparlantes (acento hindú, o egipcio, o sirio, o incluso, en un sumum de alegría infinita, un local que apenas hable inglés)... Recordemos que yo tampoco soy angloparlante, y si entiendo lo que me da la gana en español, podéis imaginaros lo que puedo entender en inglés... En fin de ahí que el título del post tenga un uno en números romanos, me da en la nariz que tendré más aventuras en un taxi...

viernes, 29 de octubre de 2010

Primera semana en Dubai

Espero que esta no me queda tan larga como la anterior, pero así tenéis lectura jajajaja.
La sensación de zozobra constante no ha desaparecido aún, y sé que este no es lugar para mi. Quizás me estoy adelantando a los acontecimientos, y como dice mi madre escupo para arriba y termina cayéndome en la cabeza, pero Dubai no me gusta para estar mucho tiempo. Es una ciudad falsa, inventada en medio del desierto, dónde todo el mundo está de paso, sin alma.
Eso no significa que no esté bien aquí. Sólo que la continuidad no la veo. Sé que voy a aprender mucho, que es una ciudad más dura de lo que pensaba. Es un Nueva York a medio hacer, y dónde ser mujer parece ser un problema. Siempre que vas a hacer algo lógico y normal en Europa, aquí te piden el nombre de tu padre o marido. Por cierto papá, te he tenido que nombrar cuando he pedido mi visado para India. Lo que no significa que no te respeten ojo.
Ya me ha llamado la atención un cliente escocés acerca de lo que llevaba puesto (un pantalón finito en el que se me transparentaba la ropa interior), así que he decidido que cuando vaya de visita a los clientes siempre voy a ir con las túnicas, o cómo las llama Conchi "las cortinas de ducha", y en caso de que tenga que ir muy arreglada el vestido del traje.
En esa primera semana hemos tenido la lucha encarnizada con las cucarachas que he de decir que tras varias bajas entre sus batallones, aún continúa. La primera visita a la piscina y al jacuzzi, las primeras visitas a clientes, ponerme al día con el curro... Hemos trabajado todos los días pero también he de decir que hemos salido a menudo. Las fiestas aquí son muy diferentes. Sólo hay bares en los hoteles, ya que son los únicos sitios en los que se permite beber alcohol, así que montan como pequeños resorts. Y bueno, dentro hay de todo. En futuras entradas, y tras arduos estudios de mercado, comentaré más acerca del tema salidas, fiestas y bares.
Aún tengo que centrarme con los tiempos, los días libres, las salidas, las visitas, el trabajo, pero sé que lleva tiempo, así que aunque a veces tengo pequeñas crisis se pasan rápido.

Despedida de España, vuelo AF1001.

Bueno, me ahorraré el contaros la que monté con las maletas en el check-in y las lágrimas de despedida, iré directa a ese vuelo cuánto menos interesante... Tras algunos cambios de vuelo de última hora, finalmente volé vía París y contaba con una hora y media para hacer el cambio de avión, relax, llego a Charles de Gaulle a la misma terminal, es fácil. Pero... Primero el vuelo salio con más de una hora de retraso, empieza la histeria, nunca he hecho un cambio de avión con tan poco tiempo, tiempo que ahora se ha visto reducido a media hora. Conozco Charles de Gaulle, pero no tanto como para no perderme. En fin... El avión, bastante antiguo, un vuelo bueno, aunque según nos montamos en el avión ni una palabra de español, con el consabido cabreo de todos y cada uno de los españoles que volaban en ese avión. El inglés de notre comandant tan malo como mi francés... Con deciros que entendí más en francés que en inglés. Oigo y creo entender que dicen algo dirigido a aquellos que tienen que coger una conexión en París (entre los que recordaréis me encuentro yo) así que empiezo a preguntar a todas y cada una de las azafatas que pasan a mi lado si saben algo del vuelo a Dubai, si va a salir a la hora y que puedo hacer para no perderle. Todas pasan bastante de mi movida, hasta que una se apiada de mi (o a lo mejor es que la tenía realmente aburrida) y me dice: "Pues mira, yo creo que lo vas a perder, pero sal muy muy rápido del avión y lo intentas, si no lo consigues vas a una ventanilla y te pondrán en el próximo vuelo a Dubai en el que haya sitio". Vale, me has dicho algo que ya sabía... En fin, cuando vuelo, y aquellos que habéis volado conmigo lo sabéis, no soy de esas histéricas que se quitan el cinturón de seguridad según las ruedas tocan el suelo y me pongo de pie la primera ¿verdad? Bueno eso fue cierto hasta ese día. No sé si habrá salido por las noticias una loca corriendo por el aeropuerto de París, era yo. Aterrizamos en otra terminal, me recorrí enterito el aeropuerto, para llegar justo a tiempo a la entrada del otro avión y darme cuenta de que una pareja que iba en el mismo avión que yo, llego antes sin montar el númerito que monté yo para que me dejaran salir (¿cómo lo hicieron?, no sé, quizás teletransporte). Los nuevos azafatos nos miran con cara de pena y nos dicen: "el vuelo de Madrid ¿verdad?" en un inglés tan chapucero como los del anterior avión. Ahí, justo en ese momento, empecé a cuestionarme si estaba haciendo lo correcto, si quizás debía montar otro número, por si acaso no había montado ya suficiente, y recoger mi maleta y quedarme en París a esperar un nuevo vuelo de vuelta a casa. En fin, la persona cuerda y cabal que habita en mi interior me hizo buscar en ese mega avión de la muerte mi asiento y estarme calladita y quietecita el resto del vuelo. Así lo hice. Aún así este vuelo tardo más de otra hora por problemas con el equipaje. Supongo que lo que en realidad deberían haber dicho por los altavoces es "hay que linchar a los del vuelo AF1001 de Madrid que han llegado tarde y ahora tenemos problemas con sus p... maletas". Bueno, decir que una vez que recuperé la respiración y me senté con calma en mi asiento me di cuenta de algo que después me daría cuenta es la tónica general de Dubai. Cantidad de personas de un montón de lugares. Miles de vestidos diferentes, rasgos, razas... Ese fue el vuelo París-Dubai. Me puse Sexo en Nueva York 2 para ponerme al día (en la peli las chicas se vienen a Abu Dhabi a pasar unos días), en el español latino neutro horrible (pero en inglés no me enteraba de nada, lo que supuso otro momento de pánico) e Historias de San Valentín, que no pude ver terminar. Llegué a Dubai con más de una hora de retraso, a lo que debí sumar las colas para pasar el control de pasaportes y la recogida de mi maleta, que contra todo pronóstico llegó enterita. El segundo control de equipajes y por fin la salida del aeropuerto. Tras algunos problemas para encontrar a Karo, la encontré y nos marchamos a casa, aún con la duda de si debía buscar el primer vuelo de vuelta a España...

Vuelta a la blogosfera

Por fin he vuelto al buen camino y voy a poner al día mi blog…
Ya me vale, casi dos semanas en Dubai y aún no he puesto nada de mi estancia aquí. Aunque en mi defensa diré que la primera semana ha sido realmente movida, y para no hacer un post realmente largo, iré tratando de poneros al día con post cortos para una vez que termine empezar a hablar en presente, y poder contar anécdotas y aventuras que me ocurran en el día. Además no contar con una conexión a internet en casa tampoco ha ayudado mucho…
De nuevo, a aquellos que me sigáis bienvenidos, y ahora sí que sí, ¡empieza la función!

jueves, 14 de octubre de 2010

Primera entrada de blog

Pues ya estoy aquí... Aquí en la blogosfera. Peleándome con blogger y publicando mi primera entrada aún en tierras españolas, ultimando los detalles del viaje y sin creérmelo del todo. Y ya no me queda nada, en apenas 34 horas estaré montada en un avión rumbo primero a París y después a Dubai.
Como reza mi blog recién estrenado estoy buscando mi lugar en el mundo, y para ello acabo de dejar mi trabajo y mi vida "sencilla", y me alejo de todo aquello que conozco y quiero.
Estaré de vuelta en unos meses, con nuevas experiencias personales y profesionales que trataré de compartir con todos aquell@s que me sigan.
En principio se trata de un blog personal, para estar un poquito más conectada con tod@s los que dejo aquí, ¿en que se convertirá? Nunca se sabe.
Bueno lo dicho, un saludo a tod@s y ¡bienvenidos!